29 mayo 2008

...

Soy el rumbo
que se desliza
en el tiempo
desnudo ante la nada
frente al vacío
de un sueño
inalcanzable.
El ser
que habita
en la sombra
del olvido
oscuro en la penumbra
de mi corazón
triste.

Murphy

"La mente de Murphy se concebía a sí misma como una gran esfera hueca, herméticamente cerrada al universo exterior. Lo cual no resultaba un empobrecimiento, ya que no excluía nada que en ella misma no contuviera. Nada exisitió nunca, existía o existiría en el universo exterior, que no estuviera ya presente como virtualidad, o como actualidad, o como virtualidad elevándose a la actualidad, o como actualidad cayendo en la virtualidad, en el universo interior de la mente." (Samuel Beckett.)

28 mayo 2008

...


Para saber no saber
intentar para creer
y no ver
lo visto está visto ya
una última quizá
no más que una
ya está
bueno fue saber
un batir de palabras
una duda inalterable
profunda en la marea
de mis ojos.

Con una rata de cloaca

Esta tarde, yendo para mi casa, he visto gente arrapada a una pared. Como si fueran la propia pared. Era mucha gente. Formando una fila, una larga fila. No dejaban más que unos pocos centímetros entre ellos y la calzada. Tenían los cuerpos inmóviles y sus cabezas giraban continuamente sobre sus ejes. Cabezas grandes como... como cortadas y luego cosidas.
Una larga fila, más que larga, bueno, en realidad no debería ser larga puesto que era más que eso. Así es. Y he pasado por su lado, entre sus cuerpos muertos y el precipicio. Enfilando la fila, como un filete.
Justo en ese momento, bueno, un poco más que un momento, un... ¿Un espacio de tiempo prolongado?. Así es. Justo ahí ha pasado un coche con tres ruedas y un volante que giraba tanto como aquellas cabezas. Giraba a la izquierda y luego... de nuevo a la izquierda. Joder, casi me pilla. Me ha rozado una uña, la del meñique. Pero ya pasó.
Luego había uno que no dejaba de mirarme con cara de oso, parecía un oso, no, era un oso. Habían más osos, y hasta uno blanco. También habían jirafas y vacas gordas. Eran jirafas de cuello corto, las vacas eran muy normales, gordas y ya.
Y gente, había mucha gente en silencio. La gente siempre calla cuando no quiere hablar. Silencio por favor. También hay que las matan callando... Luego están los que hablan mucho y luego callan. Los que tiran la piedra y esconden la mano, los que no callan ni de coña, los que hablan solos, los que están solos y no hablan, etcétera... Pero estos estaban en silencio, como la pared. Yo he pasado también en silencio, un silencio callado, por si acaso. Sí, así es.
De pronto, cuando ya casi había alcanzado el final de la fila, o el principio, según como se mire... de pronto, entonces, una pequeña rata ha hablado. Era pequeña, casi inapreciable. Una rata de cloaca escondida fuera de la cloaca ha hablado, sí, una rata me ha hablado: "¿No te estarás colando no?". Tiene gracia... Yo le he contestado: "¿Cómo? no, voy para mi casa, vivo a la vuelta de la esquina..." Y la rata ha añadido: "Ah, pensaba..."
Y así fue como esta tarde, yendo para mi casa, hablé por primera vez con una rata de cloaca.

15 mayo 2008

Uno

Época indeterminada. Primera hora del día. Un tímido rayo de sol se cuela por la ventana de una habitación pequeña, oscura y descuidada. A la izquierda (siempre del actor.) y al fondo de la escena, un hombre desnudo, UNO, que permanece sentado en una silla de madera vieja, justo debajo de la ventana. Su torso y su cabeza tienden a inclinarse hacia delante. Se toca la frente con la mano derecha, con la izquierda la nuca. Sólo se aprecia su perfil completo, es calvo y de mediana edad. Tiene un libro abierto sobre los muslos. A la derecha, y en el centro, hay una mesilla de noche con un flexo de luz apagado, junto a esta, una cama. Parece que otra persona duerme en ella, de espaldas a UNO, sólo se aprecian sus pies asomando de entre las sábanas. Hay montones de libros tirados por todo el espacio. En la pared del fondo cuelga un espejo rallado, viejo y descentrado, junto a este, una puerta cerrada que da a un pasillo. UNO reincorpora lentamente su torso y su cabeza para encenderse un cigarrillo, da una primera calada.


Silencio largo.


UNO: Pronto dejará de hacer frío, pronto es menos tarde. (Pausa. Chasquea la lengua.) Sólo trato de consolarme. Pero por más que quiero, por más que me esfuerzo, no soy capaz de dejar de pensar, no. En ocasiones pienso demasiado, o eso creo. Pienso en todo aquello que me atormenta: el destino, la muerte, los sueños, la libertad, los recuerdos, el paso del tiempo… pienso en los días, las horas, los minutos. A veces, a veces me gustaría poder ahorrar el tiempo, sí, guardar los minutos en los que no haces absolutamente nada para poder sacarlos luego y prolongar los buenos momentos. Y aquí permanezco, clavado como una veleta en el tejado de mis pensamientos. No voy a resignarme, ni hablar. Salvaré mis sueños de la quema, sí, lo tengo claro.

(Silencio.)

¿Habría que dar una mano de pintura a las paredes, no crees? (Pausa.) Tú ya no crees en nada. ¿Cuándo fue la última vez que las pintamos? Están hechas un asco. Da lo mismo, déjalo.

(Pausa. Da una segunda calada.)

Por suerte hoy hace un precioso día. ¿Te has fijado en el sol? (Pausa corta.) se enciende y se apaga continuamente, como el fluorescente del pasillo, tiene gracia. Por cierto, habría que cambiarlo, el fluorescente claro, al sol no hay dios que lo mueva. (Ríe.) Menuda tontería… No vamos a cambiar el mundo nosotros. Todo como en un puto libro de instrucciones. (Pausa.) ¿Sabes qué?, me pondré unos lentes oscuros, sí, para protegerme los ojos. No me gustaría joderme la vista cuando salga ahí fuera. Hay mucho que ver, mucho por hacer. ¿Has estado ya en el lago del parque?, en dirección al sur, es precioso todo aquello. Creo que desayunaré en el lago hoy, sí, desayunaré en el lago, prepararé unos sándwiches y haré un gran zumo de naranja. Pero antes de nada, cuando llegue al parque, me descalzaré para dar un paseo por la hierba húmeda, escucharé a los pájaros cantar, luego me tumbaré panza arriba a respirar aire puro, ya lo creo, limpiaré mis pulmones de toda esa mierda que flota aquí dentro. Y el maldito tabaco, ¡joder!

(Da una tercera y larga calada. Tira el cigarrillo al suelo y lo apaga con el pie descalzo, sin inmutarse. Apoya los codos sobre las rodillas y la frente entre las palmas de la mano. Silencio. Vuelve a la posición anterior.)

Por la tarde, como cada día después de la comida, alargaré bien el brazo izquierdo -el derecho siempre se me duerme después del café- sí, lo estiraré bien para abrir la ventana y contemplar el atardecer. Observaré el horizonte, lo recorreré de este a oeste mientras una dulce brisa roza mi rostro y mi cuerpo desnudo peinándome el vello con delicadeza, ¡buah!, se me eriza el bello sólo de imaginarlo. Dibujaré una sonrisa a la vez que cierro la ventana con el brazo derecho ya despierto.

(Pausa. Se pone en pie. El libro que tenía encima de los muslos se cae al suelo. Estira los brazos. Camina parsimonioso hasta colocarse frente al espejo, se mira por unos segundos. Se toca la cara descendiendo desde una mejilla hasta el cuello. Resopla. Murmura)

Joder, he envejecido un huevo en este último año.

(Pausa. Camina de la misma manera de retorno a la silla, se sube en ella, contempla por unos segundos el exterior a través de la ventana, protegiéndose de la luz con la palma de la mano derecha.)

¿Oyes el griterío ahí afuera? ¿Lo estás oyendo? (Pausa. Girando la cabeza en dirección a la cama. Baja de la silla de un pequeño salto torciéndose el tobillo izquierdo.) ¡Ah! ¡Me cago en la puta! (Se sienta de nuevo en la silla aquejándose de dolor. Pausa.) Tú ya no quieres oír nada, todo el santo día durmiendo. (Se frota el tobillo con las dos manos. Murmura.) Prefiero soñar despierto. ¡Tío!, has perdido la ilusión por todo. Menuda mierda.

(Pausa. Apoya los codos sobre las rodillas y la frente entre las palmas de la mano. Silencio. Incorpora el torso y la cabeza, inclinándola hacia detrás.)

Llegada la noche, cuando comience a sentir frío de verdad, me vestiré, sí, lo estoy viendo. Camino por el pasillo hasta el dormitorio, abro el ropero, unos pantalones de pana, una camisa y un jersey de lana serán perfectos, siempre me hacen recordar a mi padre. (Sonríe. Pausa corta.) Me vestiré con ellos en compañía de un suspiro. Me sentaré en mi silla favorita, de nuevo frente a la ventana. Observando el horizonte una vez más, a través de la oscuridad, entre las primeras estrellas dormidas. Encenderé el flexo de luz para recordar al sol y creerme un poco más libre entre estas paredes antiguas y desconchadas. Solo, solo con mis pensamientos. (Pausa.) Pienso en las horas, los días, los meses... pienso en… ¿Sabes?, la gente dice que los locos, los locos de verdad, no son capaces de pensar en su locura, que no se plantean si lo están o no. ¿Es curioso verdad? (Sonríe.) Por la noche dormiré, sí, dormiré profundamente. Últimamente no pego ojo. Y pronto llegará otro día, pronto es menos tarde, pienso también en mis sueños...

(Suspira. Cierra los ojos, apoya los codos sobre las rodillas y la frente entre las palmas de la mano. Silencio largo. Unos Pasos firmes y ligeros se acercan desde el pasillo. Se abre la puerta del fondo bruscamente. Sólo se distingue la silueta de un hombre al trasluz entre las rejas de una celda.)


Oscuro.

06 mayo 2008

La vida es puro teatro

"El teatro no puede desaparecer porque es el único arte donde la humanidad se enfrenta a sí misma" (Arthur Miller.)

01 mayo 2008

Mar el Poder del Mar

Vaya mierda

A veces te gustaría ahorrar el tiempo, sí, guardar los segundos y los minutos en los que no haces absolutamente nada para poder sacarlos más tarde y prolongar los buenos momentos, los orgasmos, la salud, el sol. Pero esto no es posible (sólo en la ficción hay magia) y tienes que resignarte a perder esa calderilla temporal sin nada a cambio. Vaya mierda, el mundo está mal hecho; al menos tú estás mal hecho, eso es lo que importa, vaya mierda.

Magia

El mundo es una chistera de la que no consigue salir. Un globo terráqueo que apenas se eleva a causa de las desgracias e injusticias que soporta. Ese es un mundo indeseable, de mentira, una imitación de mundo, un proyecto del mismo, ese no lo quiero para nada ni nadie. Hagamos magia de la buena, aquella que no se deja descubrir ningún truco porque verdaderamente no los hay, simplemente conduzcamos un modesto auto a través de maravillosos paisajes que nos abren los ojos, que nos lanzan varitas mágicas y cajas de doble fondo para encontrar la felicidad más sencilla, para vivir más por dentro...

Como gustéis

"El mundo entero es un teatro, y todos los hombres y mujeres simplemente comediantes. Tienen sus entradas y salidas, y un hombre en su tiempo representa muchos papeles, y sus actos son siete edades. Primero, es el niño que da vagidos y babea en los brazos de la nodriza; luego, es el escolar lloricón, con su mochila y su reluciente cara de aurora, que, como un caracol, se arrastra de mala gana a la escuela. En seguida, es el enamorado, suspirando como un horno, con una balada doliente compuesta a las rejas de su adorada. Después, es un soldado, aforrado de extraños juramentos y barbado como un leopardo, celoso de su honor, pronto y atrevido en la querella, buscando la burbuja de aire de la reputación hasta en la boca de los cañones. Más tarde, es el juez, con su hermoso vientre redondo, rellene de un buen capón, los ojos severos y la barba de corte cuidado, lleno de graves dichos y de lugares comunes. Y así representa su papel. La sexta edad nos le transforma en el personaje del enjuto y embabucado Pantalón, con sus anteojos sobre la nariz y su bolsa al lado. Las calzas de su juventud, que ha conservado cuidadosamente, serían un mundo de anchas para sus magras canillas, y su fuerte voz viril, convertida de nuevo en atiplada de niño, emite ahora sonidos de caramillo y de silbato. En fin, la última escena de todas, la que termina esta extraña historia llena de acontecimientos, es la segunda infancia y el total olvido, sin dientes, sin ojos, sin gusto, sin nada." (William Shakespeare.)

24 abril 2008

La verdad


La verdad real es algo tan profundo que no puede alcanzarse de cualquier manera. Pero hay que procurar luchar por ella a toda costa. La semi-verdad sólo sirve para estropearlo todo. No es decente.

23 abril 2008

Chicago (acoustic version)

En la Ciudad del Viento



Soy veraneante accidental en la ciudad del viento,
subo la montaña que se oculta tras el vuelo de tu falda.
Tengo en la memoria la estructura de los labios incorrectos
y otra de las formas que aparecen en los mapas que dibujas
cuando te desnudas...

18 abril 2008

La tristeza del hombre

Todo conjuga en la tristeza del hombre: los hombros en descenso, las lágrimas como en cal viva y el corazón prieto, la nada, la oscuridad en el pensamiento, el alma enojada, el ceño fruncido y el caminar perdido.

Todo


"Todo es una mierda, desde el principio hasta el fin. Un tiempo enorme en que asombrado de poder hacerlo me arrastro y me arrastro la soga me rebana el cuello el costal zangolotea a mis costados una mano lanzada adelante hacia el muro la fosa que no llegan algo hay que falla ahí." (Samuel Beckett.)

12 abril 2008

Quién quiera que seas


No hay nada tuyo
que no quiera ver yo.
No tengo tan claro
que te conozca.


Intuyo, apenas,
algo acerca de ti
y todo lo demás
está en la sombra.


Te miro y pienso,
te miro y me digo:
“quien quiera que seas,
¿de dónde has salido?”


Lo quiero todo,
y tengo muy claro
que no te voy a entender
más que en parte.


Me importa mucho más
verte vibrar, así,
que descifrarte.


Te veo y quiero
que tu me veas
quien quiera que seas
quien quiera que seas.


Tan poco tuyo que ahora
soy yo y nunca fui
tan de nadie...
(Jorge Drexler.)

05 abril 2008

Prefiero callar

Dicen por ahí que los ojos son el espejo del alma. La gente dice muchas cosas, son unos bocazas, unos "enteraos". Yo no suelo hablar mucho, prefiero escribir. Soy... soy más bien interno, o sea, interior, quiero decir, introvertido, eso es. Siempre me gustó esa palabra: introvertido, sí. La hice mía desde el momento en que alguien me preguntó algo así: "¿Tú como te definirías?, o descríbete en una palabra..." La gente es muy preguntona. Me hace mucha gracia (por no decir que me jode) cuando alguien te propone algo así. ¡Y a ti que cojones te importa lo que yo piense de mi mismo!. No sé, me resulta absurdo... simple. Desde entonces me resultó favorable definirme con ese término. Era la excusa perfecta para no hablar demasiado. Se ponían tan pesados que, claro, al final tuve que calificarme de alguna manera, con algún adjetivo o algo. No logro recordar, con exactitud, cuando escuché por primera vez esa palabra. Supongo que debe ser normal, sería hace muchos años, como en la edad del pavo o así, no sé... ¿A qué venía todo esto?, no sé, ahora me he perdido. Bueno, da lo mismo. Prefiero callar...

02 abril 2008

La ventana

La pared desconchada.
El hierro oxidado.
Ya se secó la colada.
Ya se fueron las palomas.
El atardecer bosteza.
El barrio aguarda la noche.
Ahí, afuera.
El vinilo gira mientras observo.
Una sombra alargada.
La pintura mordida.
Inspiro, espiro.
En mangas de camisa.
El corazón salido.
Aquí, adentro.

Podría


PERSONAJES:

GRIS, sobre los 50 años
ROJO, sobre los 35 años


Al atardecer. Una luz cálida y suave entra por las ventanas al fondo de la escena. El sol se retira lentamente. La acción transcurre en un pequeño “loft” donde todo es desorden: sillas descolocadas alrededor de una mesa en el centro de la escena encima de la cual vemos platos con restos de comida, copas sucias, cubiertos, migas de pan sobre un mantel roído… También hay papeles, latas y botellas vacías esparcidas por el suelo. A la izquierda de proscenio unas cuantas revistas tiradas sobre un sofá de dos plazas y estirado sobre este podemos observar a GRIS, de aspecto descuidado. Está roncando, va en calzoncillos y calcetines de rombos. A la derecha, una puerta que da al lavabo y otra que da a un pequeño dormitorio. A la izquierda otra puerta que da a la escalera de salida a la calle. Al fondo de la escena, a la derecha, hay una cocina americana en la que sobresalen ollas, cacerolas, vasos y platos amontonados sin lavar. Vemos aparecer, por la izquierda, a ROJO. Viste con traje y corbata elegantes, lleva una maleta en la mano derecha y con la izquierda da un portazo. Se detiene, resopla un instante para después observar a GRIS que permanece inmóvil en sus sueños. ROJO deja la maleta sobre una silla y vuelve con paso ligero y decidido hacia la entrada realizando un nuevo portazo, esta vez más fuerte, que hace caer una de las copas al suelo, esta se rompe.

ROJO: (Enojado.) ¡Me cago en… joder! (Recoge cristales rotos.)
GRIS: (Desperezándose. Bosteza a la vez que habla.) ¿Qué hora es?
ROJO: (Seco.) ¡Es tarde!, muy tarde para estar durmiendo.
GRIS: Ya, pero… ¿qué hora es?
ROJO: Que más te da si no tienes nada que hacer.
GRIS: Tengo una entrevista de trabajo a las seis.
ROJO: (Irónico y con voz lenta.) Qué bien, cómo me alegra. (Pausa. Serio.) Ya tocaba, ¿no?
GRIS: (Incorporándose.) No es fácil encontrar trabajo a mi edad, ¿sabes? (Se dirige a la cocina. Se sirve una copa de whisky.)
ROJO: (Murmurando. Revisa papeles dentro de la maleta.) Ni siquiera eres capaz de lavar los platos.
GRIS: ¿Cómo dices?
ROJO: Vamos, no te hagas el sordo. Podrías lavar los platos, ordenar un poco la casa y dejar de beber, ¿no crees?
GRIS: (Molesto.) Podría (Pausa. Enciende un cigarrillo.) pero esta semana te toca a ti, ¿recuerdas…?
ROJO: (Imitándole.) ¿Recuerdas, recuerdas…? (Pausa corta.) ¡Mira tío! Sabes que te…
GRIS: (Cortándole.) Y si, me estoy quedando sordo. Es hereditario, ya lo sabías. (Se dirige al lavabo.)
ROJO: Lo siento, no me di cuenta, son los nervios (Pausa. Trata de calmarse.) Mira, sabes perfectamente que voy liadísimo esta semana y no tienes ni un solo detalle conmigo. ¿Qué demonios te pasa? Sólo te estoy pidiendo que colabores un poco con las tareas de la casa, ¿tan difícil es? Creo que tengo derecho a…
GRIS (off.): (Cortándole desde el lavabo.) ¡¿Hora?!
ROJO: (Con un grito descontrolado.) ¡Las cinco y media joder!
GRIS: (Saliendo del lavabo. Se seca el rostro con una toalla.) Bueno, bueno, bueno, ¿qué te ocurre ahora? Tranquilízate, ¿quieres?
ROJO: Me pasa, me pasa que estoy harto de tu actitud. Después de todo lo que he hecho por ti, no me merezco esto, ¿sabes?
GRIS: Yo tampoco merezco no tener trabajo, ser viejo, alcohólico y medio sordo…
(Pausa larga.)
ROJO: Lo sé… Pero sigo pensando que podrías tener otro comportamiento, ¿no?
GRIS: (Entrando en la habitación.) Podría…
ROJO: Sin duda.
GRIS (off.): ¿Cómo dices?
ROJO: (Recogiendo la mesa y los papeles del suelo, está nervioso.) ¡Nada!, nada, déjalo…
(Silencio largo.)
(GRIS sale de la habitación vestido con un traje viejo y mal combinado. Lleva una corbata horrible y cantona. Abre los brazos, sonríe.)
GRIS: ¿Qué tal?
ROJO: Hombre.
GRIS: Corre di. ¿Cómo lo ves?
(Pausa corta.)
ROJO: ¿La verdad?, un poco cutre.
GRIS: Ya, cutre (Pausa corta.) ¿sabes qué pasa?
ROJO: Dime.
GRIS: Que no tengo otra cosa que ponerme. (Pausa corta.) También tú podrías tener, de vez en cuando, algún detalle conmigo, ¿no? Sabes perfectamente que no tengo un maldito duro.
ROJO: Entiendo. (Pausa corta.) Podrías ponerte alguno de mis trajes.
GRIS: (Seco.) Me van grandes, ya lo sabes.
ROJO: Ya. (Pausa corta.) Bueno, tampoco está tan mal lo que llevas.
GRIS: Increíble.
ROJO: Podrías cambiarte, al menos, la corbata.
GRIS: ¿La corbata?, podría. (Piensa.) Voy a ver… (Sale hacia el dormitorio.)
(ROJO sonríe y continua ordenando el espacio.) (Silencio largo.)
GRIS (off.): ¿Hora?
ROJO: Creo que vas con el tiempo justo. ¿Dónde tienes la entrevista?
GRIS (off.): ¿Cómo?
ROJO: (Murmurando.) Joder… (Gritando.) ¡¿Qué dónde tienes la entrevista?!
GRIS (off.): ¡¿La entrevista?! A las seis.
ROJO: ¡Sí!, ya sé que…
GRIS: (Asomando la cabeza. Lleva una corbata atrancada alrededor de la cabeza, le tapa los oídos.) ¿Para qué preguntas, entonces? Ayúdame con la corbata, haz el favor…
ROJO: (Sonríe) Si claro. (Le coloca la corbata y le comienza a hacer el nudo.)
GRIS: (Mirándole a los ojos.) Pareces más tranquilo ahora.
ROJO: (Serio.) Lo estaría aún más si hubieses fregado los platos…
GRIS: (Con voz cansada.) ¿Ya estamos otra vez?
ROJO: No me hagas caso, últimamente no (Pausa. Con ternura.) ¿Me quieres?
GRIS: (Mirando el reloj de ROJO.) ¡Joder, es tardísimo!
(GRIS sale a toda prisa por la izquierda dando un portazo al salir. ROJO, con la cabeza baja, se dirige a la cocina y comienza a fregar los platos tras un largo suspiro. Oscuro lento.)

31 marzo 2008

Miserias

¿Puede darse miseria más... más grande que la mía? Sin duda. El pecho oprimido. La voz atrapada y el corazón por fuera. Desde aquí veo flores en el mar. Una madre que arropa las olas con las manos arrugadas por el paso del tiempo. Las barcas huyen asustadas. Aturdido y descompuesto me hundo, con el alma por descifrar.

22 febrero 2008

Gatos y Palomas

Ayer desperté con Gatos y Palomas. Con restos de sueños en los ojos y la televisión apagada -como siempre- Desayuno en casa: unas tostadas de pan Bimbo con mantequilla y leche con Colacao, aquí se puede hacer publicidad, claro. Una ducha rápida y caliente, también en casa -todavía no tengo suficiente confianza con los vecinos- Salí a la calle con mi música a cuestas, la bufanda al cuello y las manos en los bolsillos para evitar al incesante frío. Esquibando todo frente a mi paso: abuelas con barras de pan caliente en sus bolsas, adolescentes fumando a la puerta de la academia, repartidores de comestibles -leche, bollería fresca, refrescos con y sin...- madres con sus hijos a la entrada de la escuela, hojas cayendo, cometas, autobuses y hasta un tren de alta velocidad -un tal AVE- que parece ser ya llegó a la ciudad, qué pesadez!
Esta vez, me llené de luz en el primer paseo del día. Alimentándome con el olor de las cafeterías, con el calor de un astro en el despejado cielo. Adoquines mojados y algo de frío en el ambiente. Caminé sin rumbo fijo, siguiendo a mis pasos sin dudarlo. Deteniéndome en los quioscos -como siempre- para ver las portadas de la vida, los dvd's de cine clásico en oferta... Por un momento imaginé ser Gene Kelly pero como no llovía lo olvidé al poco tiempo. Arropado en un anhelo, en un suspiro. Despertar al despertar, de nuevo en el ayer. Sumido en el tiempo, entre las flores, con Gatos y Palomas.

21 febrero 2008

Escena primera

És de matinada, ben fosc. El rellotge tocant les dues. Una lleugera llum d’espelma s’encén a l’estudi de la Carla. La resta de l’escena queda a les fosques o en penombra. Ha estat la Carla qui ha encès l’espelma. És una noia jove, d’uns 18 anys, de pell clara i més aviat menuda, fràgil. Porta roba còmode, d’estar per casa, potser un pijama, camisó o batí. Està asseguda a terra, escrivint molt concentrada i alhora pensativa, com nostàlgica.

(Silenci llarg.)

CARLA: (Aixecant el cap lentament, com rellegint per ella mateixa el que acaba d’escriure, en veu baixa, tendra i, alhora, trista.)

Catorze de novembre de 2007. (Pausa.) Si, ho sé. En sóc conscient. Masses dies sense dir res, sense aparèixer, sense ser jo mateixa. Però, ¿oi que no t’enfades?. Et prometo que no tornarà a passar. (Pausa.) (Sospirant.) Ja han passat quasi bé tres mesos des que va desaparèixer la mare i la trobo molt a faltar... Cap trucada, cap carta. (Pausa.) Cap senyal de vida... res de res. Sense ella, res és el que era abans. I és aquesta la causa de tots els meus mals, de la tristor que m’envaeix, d’aquesta foscor interna que m’ofega el pensament i m’afebleix el cos. Em sento sola i sense forces. No tinc ganes de res. El desànim m’estima, la felicitat em rebutja. (Pausa.) Últimament, el pare no hi és gaire per casa i trobo que, de vegades, està massa seriós. Gairebé no em parla, ja no riu com abans, em preocupa. (Pausa.) (Canviant d’expressió, ara més animada.) Encara sort del Dr. Roses, bé, en Josep Maria. No li agrada gens que li digui doctor (Riu tímidament.) M’ajuda molt. És encantador, molt de la broma... (deixa anar un altre somriure, aquest cop, sonor.)

20 febrero 2008

Escena pròleg

Època actual. L’escenari es divideix en dues parts. A l’esquerra, la sala d’estar o menjador, zona que ocupa la major part de l’escena. Al mateix cantó, i cap al fons, una sortida que va a parar a la porta d’entrada del carrer, i una altra, més a prosceni, que porta a altres habitacions de la casa. A la paret del menjador, al fons, un rellotge antic de paret o de cucut. En general, el mobiliari és modern i escàs, no fa gaire que s’hi viu en el pis, encara hi ha caixes pel mig, i d'altres elements que confirmen una recent mudança. Sofà petit amb tauleta o taula tipus menjador amb cadires, potser també una butaca o balancí, combinats amb un penjador de roba de peu i altres elements decoratius, com poden ser quadres, prestatgeries, catifes, plantes, cendrers i llums de peu. A la dreta d’escena i més cap a prosceni, hi trobem un espai més reduit: el petit estudi de la Carla. Composat per: un petit sofà, una tauleta amb cadira per escriure o treballar, una llum de peu i algun que altre element. Una altre opció en la decoració, de tot l’escenari, seria minimalista i abstracte, podria estar formada per peces de fusta amb rodes, de diferents mides, sempre molt lineals, quadrades, rectangulars... i acompanyades també pels mateixos elements decoratius d’abans: quadres, llums de peu, coixins, cendrer de peu, etc... Les esmentades peces podrien anar canviant de lloc i moure’s entre escena i escena, determinant la ubicació dels personatges o estances de la casa, on transcorre, en cada cas, l’acció. També trobem, a la part dreta de l’escenari, dues sortides més, aquestes donen a la cuina, al lavabo i al dormitori de la Carla. A prosceni, tant a la part esquerra com a la dreta hi hauran unes suposades finestres que donen al carrer.

19 febrero 2008

Soy

"Soy el curso de arena que se desliza entre el canto y la duna la lluvia de verano llueve sobre mi vida sobre mi vida que huye y me persigue y terminará el día de su comienzo querido instante te veo en la cortina de bruma que se aleja donde no pisaré esos largos umbrales movedizos y viviré el tiempo de una puerta que se abre y se cierra" (Samuel Beckett.)

Caminante


El que camina se enturbia. Se deshace poco a poco, muy lentamente, en compañía de sus propios pasos, junto a su deteriorado rastro, en la lejanía, más allá del horizonte, quebrantando su propia ley oxidada por el paso del tiempo que no calla y organiza, con ceguedad, los capítulos de su existencia más engañosa. No hay escapatoria, la huida quedó atrás, el tic tac continua, no hay alternativa, no hay detención sin castigo. El que camina se nubla como el cegado sol al caer la tarde, agachado frente a su sombra, reciclando sus palabras, sordo como el derribado muro del pasado, viejo y deteriorado, mudo como el feto, como en una cueva, sin luz, sin ruidos, sin vida y sin alma...

12 febrero 2008

El tiempo pasa y se va

Pronto dejará de hacer frío, pronto es menos tarde, pensó para sus adentros. Aquello tampoco le consolaba. Permanecía encerrado en su apartamento, como enclaustrado en el tiempo. Por más que quisiera, por más que lo intentase, no era capaz de escapar. Pasaron las horas, los días, los meses y allí seguía. Entre las cuatro paredes del destino. Aquella mañana el sol se encendía y se apagaba continuamente, como el flexo de su mesilla de noche. Se puso unos lentes oscuros para protegerse la vista y continuó pensando al ritmo de una melodía de piano. Pensó en todo aquello que le atormentaba: el paso del tiempo, el infinito, el destino, los sueños, la vida, el amor, el dolor, la pena... pensó en las horas, los días, los meses... pensó en la locura... y allí permanecía, clavado como una veleta en el tejado de sus pensamientos. Por la tarde, habiendo comido ya, alargó bien el brazo izquierdo -el derecho se le había dormido después del café- para abrir una ventana y creerse más libre. Observó el horizonte después de desprenderse de las lentes, recorriéndolo de este a oeste mientras una dulce brisa rozaba su rostro y su cuerpo desnudo peinándole el vello con grata delicadeza. Se le erizaba la piel. Esbozó una falsa sonrisa a la vez que cerraba la ventana con su brazo derecho ya despierto. Pronto dejará el sol de alumbrar, pronto es menos tarde, pensó para sus adentros. Llegada la noche, comenzó a sentir frío y decidió -sin pensar- que era el momento de vestirse. Caminó por el pasillo hasta el dormitorio, abrió el ropero: unos pantalones de pana, una camisa y un jersey le hicieron recordar a su abuelo. Se vistió con ellos en un suspiro enamorado. Se sentó en su silla favorita, de nuevo frente a la ventana. Observando el horizonte una vez más, a través de la oscuridad, entre las primeras estrellas dormidas. Encendió el flexo de la mesilla para recordar al sol y creerse un poco más libre. Pero tampoco se consoló esta vez. Allí seguía, entre las cuatro paredes del destino. Solo. Pensó en las horas, los días, los meses... pensó en su locura... y allí permaneció hasta caer dormido profundamente. Pronto se hará de día, pronto es menos tarde, pensó en sus sueños...

Uno

"Uno, sentado una noche a su mesa con la cabeza en las manos se vio levantarse y partir. Una noche o un día. Pues aunque apagada su luz no se quedaba a oscuras. Le venía entonces de la única alta ventana una apariencia de luz. Debajo de ella todavía el banco en el cual se subía a ver el cielo hasta ya no poder desearlo. Si no se asomaba para ver cómo era abajo era quizá porque la ventana no estaba hecha para abrirse o porque no podía o no quería abrirla. Quizá sabía perfectamente cómo era abajo y ya no deseaba verlo. Tan bien que permanecía simple y llanamente allí encima de la lejana tierra viendo a través del vidrio nublado el cielo sin nubes. Tenue luz invariable sin par en su memoria de días y noches de antaño en los que la noche venía puntualmente a relevar al día y el día a la noche" (Fragmento: "Sobresaltos", Samuel Beckett.)
"Qué haría yo sin este mundo sin rostro sin preguntas donde ser no dura sino un instante donde cada instante gira en el vacío en el olvido de haber sido sin esta onda en donde al final cuerpo y sombra se confunden qué haría yo sin este silencio abismo de rumores jadeando furioso hacia la salvación hacia el amor sin este cielo que se eleva sobre el polvo de su lastre qué haría yo haría como ayer como hoy mirando por mi rendija si no estoy solo para errar y alejarme de toda vida en un espacio falso sin voz entre las voces encerradas conmigo." (Samuel Beckett.)

10 febrero 2008

El dolor

Como un golpe de viento
que deshace la sombra
caigo en lo negro,
en el abismo del dolor.

Golpeando mi rostro
contra mi alma mordida,
fuertemente, hasta morir
ahogado en mis lágrimas.

La edad del hierro

"Por un curioso instinto atávico las multitudes experimentan todavía una inexplicable necesidad de esconderse en el interior de cosas cerradas y de aspecto agresivo, tal como lo hacía el hombre primitivo en las cavernas. El vestigio más fácil de estudiar de esta tendencia es la afluencia de viajeros a los vagones de ferrocarril. Desgraciadamente, esos extraños impulsivos son a menudo víctimas de su retorno a la barbarie -la edad del hierro no significa un gran progreso sobre la de la piedra-, y en el choque de trenes de esta quincena se extinguió un gran número de especímenes de esta clase de trogloditas. La civilización ambiente está demasiado desarrollada para permitir que se desarrollen en adelante muchos de esos locos o desesperados. ¿Pues no es acaso cosa de locos o de desesperados dejarse encerrar buenamente en jaulas rodantes, a merced de alguien que no tiene otra idea que la de arrastrarlos no se sabe adónde, a toda velocidad, sobre vías complicadas de ex profeso, de manera que se entrecruzan en la mayor cantidad posible de puntos?" (Alfred Jarry.)

Un poema



"Un Poema es una Ciudad llena de calles y cloacas, llena de santos, héroes, pordioseros, locos, llena de banalidad y embriaguez, llena de lluvia y truenos y periodos de ahogo, un poema es una ciudad en guerra, un poema es una ciudad preguntando por qué a un reloj, un poema es una ciudad ardiendo, un poema es una ciudad bajo las armas y el subsuelo más oscuro, sus barberías llenas de borrachos cínicos, un poema es una ciudad donde Dios cabalga desnudo por las calles como Lady Godiva, donde los perros ladran en la noche y persiguen la bandera; un poema es una ciudad de poetas, muchos de ellos muy similares y envidiosos y amargados... un poema es esta ciudad ahora, a 50 millas de ninguna parte a las 9:09 de la mañana, el sabor a licor y cigarrillos, sin policía, sin amantes, caminando en las calles, este poema, esta ciudad, cerrando sus puertas, fortificada, casi vacía, enlutada sin lágrimas, envejecida sin pena, las montañas rocosas, el océano como una llama de lavanda, una luna carente de grandeza, una leve música de ventanas rotas... un poema es una ciudad, un poema es una nación, un poema es el mundo... y ahora pongo esto bajo el cristal para el loco escrutinio del editor y la noche está en cualquier lado y lánguidas damas grises se alinean el perro sigue al perrro al estuario las trompetas anuncian los patíbulos mientras los hombrecillos deliran sobre cosas que no pueden hacer" (Charles Bukowski.)

08 febrero 2008

Suma de detalles

"Salido de la soledad, comienza de nuevo como si fuera la última vez que respirara y por eso, es ahora que respira por primera vez más allá de la comprensión de lo singular. El está vivo, y por eso no es más que lo que se ahoga en el agujero insondable de su ojo, y aquello que ve es todo lo que él no es: una ciudad del indescifrado suceso, y por lo tanto, un lenguaje de piedras, ya que sabe que a lo largo de la vida una piedra dará lugar a otra piedra para construir una pared y sabe que todas esas piedras edificarán la abrumadora suma de detalles" (Paul Auster.)

Un muchacho de barrio...

"Bill es un muchacho de barrio; de barrio bajo. Tiene un sentido del humor de barrio. Por eso no suelo llevarle conmigo. Porque tiene una mentalidad de barrio bajo. No es que yo tenga nada contra ello; nada en absoluto. Pero una mentalidad barriobajera está bien en un barrio bajo. Fuera de él hay el peligro de que corrompa las cosas. Hay algo en él... ¿cómo diría? ligeramente podrido. ¿No encuentra? Es como una babosa. No pasa nada con una babosa en su sitio. Pero éste no se queda en su sitio y sube por las paredes de las casas dejando una estela de baba, ¿verdad, Bill?. Y confirma estúpidas historias sórdidas simplemente por divertirse y los demás tienen que correr y dar vueltas para llegar a la raíz de las cosas, airearlas y quitarles el veneno mientras que él no sabe más que chuparse la sangre de la mano y descomponerse como la babosa podrida que es... ¿Otro whisky, Horne...?"(Fragmento de "La Colección", Harold Pinter.)

En sueños

A veces, me gustaría robarle segundos al tiempo y con ellos dibujar los momentos en los que me siento bien, para jugar con ellos hasta morir de alegría.

En ocasiones, cuando camino por la calle, me veo a mi mismo desde bien arriba, desde el cielo, desde algún lugar en el que nadie más que yo puede alcanzar. Es en ese momento cuando siento que realmente soy yo quien creo que soy.

A veces, sueño despierto. En ocasiones lo hago dormido.

A veces, me gustaría gritar tan fuerte que fuese capaz de detener el ritmo de la vida, detener todo aquello que se mueve con o sin motivo para poder conocer las cosas más por dentro, más por fuera.

En ocasiones, cuando pienso demasiado, creo que estoy enloqueciendo, que hay algo en mi que no funciona como deviera. Es en ese momento cuando noto que el rumbo se tuerce y no me reconozco. Ni del derecho ni del revés.

A veces, sueño despierto. En ocasiones lo hago dormido.

La distracción



"Vivir e inventar. Lo intenté. Debí intentarlo. Inventar. No es la palabra. Vivir, tampoco. No importa. Lo intenté. Mientras, la gran fiera de la seriedad se paseaba en mi interior, rabiando, rugiendo, desgarrándome. Lo hice. Completamente solo, bien escondido, me echaba faroles, a solas, durante horas, inmóvil, a veces de pie, como si me hubieran embrujado, gimiendo. Eso es, gimiendo. No supe jugar. Daba vueltas, palmoteaba, corría, gritaba, me veía perder, me veía ganar, alegre, dolorido. De repente me abalanzaba sobre los instrumentos del juego, si los tenía, para destruirlos, o sobre un niño, para cambiar su felicidad por aullidos, o huía, corría a esconderme rápidamente. Me perseguían los mayores, los justos; me cazaban, me golpeaban, me hacían entrar de nuevo en el círculo, en la partida, en la alegría. Entonces yo era esclavo de la seriedad. Ha sido mi peor enfermedad. Otros nacen sifilíticos, yo nací grave. Y gravemente intenté no serlo, vivir, inventar, yo me entiendo. Pero cada vez que lo intentaba de nuevo perdía la cabeza, creía precipitarme hacia mi salvación cuando me precipitaba en mis tinieblas, me postraba de rodillas ante quien no puede vivir ni soportar este espectáculo en los demás. Vivir. Digo vivir y ni siquiera conozco su significado. Lo intenté sin saber qué intentaba. A pesar de todo, quizá haya vivido sin saberlo. Me pregunto por qué hablo de estas cosas. ¡Ah, sí!, para distraerme" (Samuel Beckett.)

Ser o no ser

En efecto. El ser humano es impaciente pero también inconformista y testarudo. Es aquel que tropieza más de dos veces con la misma piedra y, en ocasiones, lo hace hasta con su misma sombra. Aquel que se alimenta de la esperanza luchando contra el destino y la incertidumbre. Esclavo de la tierra y del tiempo, el ser que no es ser, se detiene ante sus pasos observando como estos le adelantan apresurados. Es aquel que se afixia ante una realidad artificial, paseando a ciegas sobre una cuerda a ras de suelo y manteniendo el equilibrio con sus propios suspiros, ahogados por la obsesión de un camino verdadero. El ser que no es ser, es aquel que se percata de lo que poseía cuando lo ha perdido todo. Ese que se despista así mismo con sus pensamientos y llena de sueños su alma para luego rodearlos de bruma. El mismo que llora, grita, maldice y se apena pero ante todo, el ser que no es ser, es capaz de amar, también de emocionarse.

2 años después

Mi cabeza permanece sobre mi cuello, mis hombros, mi pecho, mi corazón (que ahora late un tanto diferente) y el resto de mi organismo, mi cuerpo vaya (con su riego sanguíneo, sus plantas, sus huevos, sus huesos, sus muslos, su pelo y sus largas uñas en los días de abandono). ¿Me habré transformado en un pollo?, me pregunto en más de una ocasión. No, no es posible, aspiro a mucho más que eso. Por lo menos a gallina, por lo de los huevos claro. Eso es lo que hay que tener para conservar la cabeza de manera ordenada, ahí, en lo más alto de nuestra sombra, un buen par de huevos (a ser posible morenos). Todo un reto en los tiempos que corren. Pensamientos amontonados se pelean a codazos con mis codos allí en la cúspide, en la cima de mis sueños rotos y envejecidos. Pero ahí está, por suerte, mi cabeza testaruda, alimentándose del tiempo con gran ingenio.

22 octubre 2005

Un globo, dos globos, tres globos...


En globo quisiera volar por mares surcar los cielos navegar con alas planear con remos... Viajar sin rumbo quisiera por mi vida, como un buzo sin maletas como un barco a la deriva, como un ave planeando sin cabeza y sin problemas, cual cometa despistada vuela alto y cae en la arena. Tener un globo yo quisiera en una mano bien atado y en la otra tu suspiro bien sincero y resguardado. Dos viajeros en un globo dos viajeros y un amor, dos miradas y un destino dos amantes sin temor...

Mi hermano


Quiero dedicar el post de hoy, muy cariñosamente, a mi querido hermano Joan ( http://www.fotolog.net/ceroengimnasia ). Porque se que no está en su mejor momento y no me gusta verle así, no me gusta nada en absoluto. Porque le quiero un montón. Porque vale mucho y no se merece sufrir por nada. Porque es muy bueno y simpático, todos nos reimos mucho con él. Porque me encanta como músico, por sus canciones, por sus emotivas, tiernas y dulces letras. Porque es muy majete. Porque su nombre empieza con "j", como el mio y el de nuestro padre. Porque poco a poco va aprendiendo a cocinar alguna que otra cosilla, a poner lavadoras, tender la colada y realizar las tareas de nuestro humilde hogar (jijiji). Porque se pone mi ropa pero a mi me da igual (yo también me pongo la suya...). Porque nuestras vidas amorosas siempre fueron muy similares. Porque los dos somos algo hipocondríacos... (por culpa de mi madre). Porque cuando eramos unos niños: siempre se ofreció a dormir en la cama de arriba de la litera (yo tenía miedo a caerme...), soportaba las más retorcidas travesuras de mi hermana (y yo no tanto...), porque jugaba conmigo a quemar los clicks de famóbil a modo de incendio después de disfrazarlos con el emboltorio plateado de los paquetes de tabaco de mi padre, porque saltábamos como posesos encima de la cama de mis padres hasta caer agotados de cansancio (la idea era tocar el techo con las manos...), porque un día me lanzó una pila de las grandes en la cabeza que por suerte o por desgracia impactó en la ventana de la habitación rompiendo el cristal y mi madre me pegó la bronca a mi por ser el hermano mayor, porque juntos saltábamos por los tejados de las casas y orinábamos desde la ventana en dirección a la calle, porque hacíamos cabañas con trozos de sábanas viejas, porque íbamos al mismo colegio y jugábamos a los mismos juegos gamberros, porque los dos servíamos a los profesores en el comedor de la escuela y escupíamos en sus platos de la sopa (ecss!), porque veíamos los mismos dibujos animados de la TV, porque los dos pasábamos miedo en casa de mis tios y mis abuelos, porque porque porque infinitas y entrañables cosas hicimos y seguiremos haciendo juntos..., y en definitiva:

!!!!!!!!!!!!!!!!!!PORQUE ES MI HERMANO DEL ALMA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Audio: "Songs From My Room" by Joan P.

03 octubre 2005

Gritos

Gritos de auxilio se oyen
donde los gatos comen,
allá a lo lejos
ya se rompieron los espejos...

Gritos de auxilio se oyen
en la noche
bajo los faroles
tras las esquinas
y allá donde mueren las ruinas...

Por todos los sitios se escuchan
y rebotan y se estrellan
en mi cabeza
se estrellaron ya más días
pero hoy me enloquecen
me torturan
y me dañan
me atropellan
hasta me sangran...

Gritos de auxilio se oyen
en la noche
y permanezco inmóvil
no hay opciones
no me salva ni mi llanto
de este orden
que ya es desorden
del sufrimiento
y de esta pena
que me condena
porque lo haces
porque te escondes...

Gritos de auxilio se oyen
en la noche
y te maldigo
yo que antes
fui tu amigo
y me maldices
tú que antes
tanto tanto
me habías querido...

Gritos de auxilio se oyen
en la noche
en esta noche
alguna noche
es que se oyen
y es cierto que se oyen
yo los oigo y tú, los oyes?

08 septiembre 2005

La tormenta

Aprender trucos
de magia quisiera,
a ser posible
con barita
y con chistera
para con ellos
cazar rayos y silbar truenos,
para con ellas
amansar la tormenta más fiera.

Maldita seas
que galopas
por mi alcoba
sin anunciar la visita,
sin hacer caso
a mi espera,
bien cobarde eres
sacudiendo
en mi ventana
ya sea en la noche
o en la mañana.

Yo no te quiero así,
disfrazada de insomnio
inoportuna y desgarrada,
te prefiero dócil
y eternamente pausada.

02 septiembre 2005

Susúrrame al oído


Sopla el viento
con fuerza
sobre nuestras siluetas
casi desdibujándolas...

Sopla el viento
enardecido y fogoso,
febril e impetuoso
nos deja sin habla...

Tan solo me basta un susurro
para seguir tus pasos
y no perderte de nuevo
mas si lo hago, que sea en el mar
donde las sirenas duermen
plácidas y los delfines bromean
con los corales...

Empuja más y más fuerte,
maldito viento,
precipitado, veloz, cortante y afilado
como una guillotina en la ejecución,
ya no hay escapatoria...

Empuja todavía... más fuerte...

Maldito seas, cruel y despiadado,
se nos agota el tiempo soñado,
implacable, empedernido,
cual reloj de arena consumido...

Me aferro a ti en el camino,
ya lo hicieron amo y escudero,
desde aquí la orilla, nuestro destino...

Mar de oro, mar de plata,
no quedan ya tesoros,
se los llevó ayer el pirata...

Lágrima salada, lágrima dorada,
yo te prefiero dulce,
locamente enamorada...

Ya no hay escapatoria, maldito seas!
No quisiera perderte, no más...
tan solo me basta un susurro,
tan solo una mirada...

La suerte ya está echada,
está sonando la triste balada...

Te fuíste amada mía, lo presentía
y tan solo te tuve un día...

Maldito seas, viento traidor,
si una vez fuímos amigos,
ahora te odio, te rechazo y te maldigo...

Ni el mar, ni las espadas,
podrán sanar este dolor,
ni los duendes ni las hadas,
harán que regrese mi amor...

Solo sin su susurro,
solo sin su mirada,
estar sin ella, es como no tener nada...

31 agosto 2005

En el parque quisiera...


Vagar por el parque quisiera, al comenzar la tarde...

Aquél que al caer la noche resta solitario,
aquél que guarda secretos tras las piedras
y escondido tras las copas de sus árboles
te ofrecería los manjares más ansiados,
cual pájaro a su cría en el nido,
cual convite de recién casado...

Volver al parque quisiera, bien entrada la tarde...

Caer tendido sobre la hierba
como el mantel sobre la mesa en una cena apasionada,
y cegados por la luz más deseada, de amor,
cubriría tu cuerpo con versos, joyas y sedas,
para tus labios, una flor...

Morir contigo en el parque quisiera, al llegar la noche...

Besarte con fuerza y abrazarte sin reproche...

30 agosto 2005

Hoy


Hoy despierto y escucho al mundo despertarse,
ayer dormía sin apenas alterarme, dormía demasiado...

Hoy existo un poco más que ayer
pero quién sabe si menos que mañana... del mañana ya hablaremos...

Pienso que hoy..., ayer no pensabas tanto,
un día te explotará la cabeza de tanto pensar, qué putada no?

Hoy soy paciente, exageradamente paciente...
Ayer era demasiadas cosas a la vez..., quizá no tantas...

Hoy me rio con las risas de la gente, bueno, las tomo prestadas,
ayer me reía con las de mis amigos, éstas las guardo para las grandes ocasiones...

Hoy procuro que mi vida no sea como un calendario, lo intento, pero los días pesan demasiado, ayer eran ligeros y frescos como el rocío en la mañana...

Hoy tengo dudas,
ayer también las tuve...

Hoy quiero volver a enamorarme,
como lo hice ayer..., como lo hacen las damas y las flores...

Hoy sueño con fotografías del pasado,
ayer lo hacía con cuentos de princesas y hadas buenas...

Hoy es martes, llego tarde al trabajo, bajo más rápido la escalera,
ayer fue lunes..., prefiero la sencillez...

29 agosto 2005

Sube baja sube baja

El ascensor de mi casa es viejito y me recuerda al de mis abuelos aunque en el de ellos el miedo quería ser mi amigo, y en éste no... mejor así. Es pequeño y de madera antigua como los muebles que abandonan en la calle, el nuestro por suerte duerme en casa, bueno, en la escalera…

sube baja sube baja…

Es alto, bajo, ancho, estrecho, cálido, gélido, marrón, negro, dorado, recto, curvado, dibujado, automático, iluminado, apagado, obediente, desordenado, lento, aromático, pestoso, ruidoso, enamorado, triste, alegre, simpático, malhumorado, elegante, solitario y fuerte, es extremadamente fuerte, como la música en la noche…

sube baja sube baja…

El ascensor de mi casa tiene muchos amigos, como yo, y oí decir que los enamorados, una vez adentro, se besan con más fuerza y pasión, yo todavía no pude comprobarlo… de momento me miro al espejo. También tiene botones, como las camisas de mi padre…

El ascensor de mi casa ya es viejito, como las hojas caídas en otoño y guarda muchos secretos en la noche, mientras duerme y sueña con poder volver a repetir una y otra vez su dulce canción de cuna…

sube baja sube baja…

27 agosto 2005

Charlando con la oscuridad

Siempre tuve algo de miedo a la oscuridad, aunque con el tiempo lo fuí superando... Oscuridad que subía y que bajaba, como una noria, como el columpio de la niñez, centelleante como el brillo de tus ojos... Palpitante como tu corazón, aquél que sentía latiendo las noches enteras y escondidos en la oscuridad más absoluta, me ayudaste a vencer los miedos del pasado más cercano. Fué entonces cuando la oscuridad se tornó en sentimiento y se dió por vencida... Fuimos capaces de respirar tan fuerte y correr tan lejos quepor fín vimos un resquicio de luz a través de profundo y oscuro bosque, el bosque del amor llamaba a la puerta y ya despertábamos de nuestra soledad más terrorífica... Los niños ahora están ciegos y podemos entonces huir de las miserias del mundo, es mejor así, es mejor hablar en la oscuridad, hablar así del vacío, donde la música es capaz de descifrar las interpretaciones más subjetivas y dónde el hombre perseguido por el silencio, sin voz, sin día y sin noche es capaz de gritar hasta ensordecer la oscuridad más tenebrosa y feroz... Siempre tuve algo de miedo a la oscuridad, pero un buen día, charlando, nos hicimos amigos... (28/12/01)

El tiempo perdido

Se agotaba el estío se consumía poco a poco como lo hace el sol en la tarde poco a poco yo me consumía como él lento más lento como el recuerdo de un primer beso y en las noches conseguía detener al tiempo como lo hacen los buenos a los malos o las normas a la gente de pensamientos libres y compraba flores de primavera para dejar en tu ventana iluminada mas con tu luz acariciada caía rendido con el corazón cansado humedo y detenido por el tiempo perdido enamorado.

22 agosto 2005

El coleccionista de risas

Hoy colecciono risas de todos los colores y hago dibujos en el cielo, con todas ellas, las vuestras las mías y salgo a la calle, corro salto juego y vuelvo a sonreir, me sonrojo con un susurro, hoy las lágrimas las guardé en una botella que ahora flota en el mar junto al horizonte, junto a los viajeros del amanecer y con el brillo de tus ojos enciendo velas para alumbrar el camino perdido, hoy todo nos sonríe de pronto en la mañana porque yo colecciono risas de todos los colores y hago dibujos en el cielo, con todas ellas y salgo a la calle, grito, canto, silbo y vuelvo a sonreir porque hoy el miedo lo dejé en casa encerrado junto a la tristeza pero me sonrojo con tu presencia como un niño cuando juega, corre, salta, y colecciona risas de todos los colores.

18 agosto 2005

La visita

me despierto
otra vez
(solo)
ahora si
me levanto
se han parado todos los relojes
pongo los pies sobre la tierra
la cabeza se quedó en el camino
ella todavía duerme
sueña
yo también soñé un día
no me encuentro bien
me enfado
mi corazón late demasiado fuerte
suena un piano
quiero gritar
pero enmudezco
respiro
camino a través del pasillo
tomo una dirección
las fuerzas me flaquean
bostezo
me desperezo
nada en la nevera
nadie con quién hablar
el Sol no vendrá hoy a saludarme
esperaré a la Luna
camino a través del pasillo
ahora en dirección contraria
me miro al espejo
casi no me veo
me mojo el rostro
sigo sin verme
me busco
pienso
vuelvo a pensar
pienso demasiado
tengo miedo
el piano no deja de sonar
cada vez más fuerte
hace frio
abro las ventanas
ahora tengo menos frio
tengo hambre
todavía nada en la nevera
(solo)
camino a través del pasillo
ahora más oscuro
ya está llegando la Luna
ya está picando a la puerta
tengo miedo
decido no abrir
el teléfono no duerme
él si que respira bien
me ahogo
me apresuro de nuevo a la cama
me ahogo
un poco menos
suspiro
me entristezco
me acuesto
me duermo
los relojes ya funcionan
(solo.)

10 agosto 2005

Libertad

Cuando la soledad nos embarga, muy capaces somos de sincerarnos hasta límites insospechados... Es entonces en ese instante cuando el ser humano es capaz de crear su propio ambiente, su propia paz interior y su particular emoción... inimitables.

Poseemos un material de pensamiento y creación inigualable, en muchos casos no nos percatamos de ello. Absortos en nuestro particular mundo, subjetivo, pero en ocasiones compartido con el resto de la sociedad, podemos llegar a ser libres y un tanto emocionables, vulnerables y con sentido de verdad...

Qué preciosa sensación de liberación, es, la soledad. Entonces pienso y vuelvo a reflexionar, una y otra vez, sobre diversas cuestiones, experiencias vividas que nos tocó soportar estóicamente, pasado, presente, futuro...

Quién fuera pájaro para poder alzar el vuelo a través de las nubes, bajo el sol medio escondido en los atardeceres o descansar sobre la luna, plácidamente adormecido por su hipnótica luz, libertad.

02 agosto 2005

El sueño de una noche de verano


Del verano sólo me quedo con "El sueño de una noche de verano", nada más, bueno no..., y con el gran espectáculo de la playa... inigualable con sus variopintas escenas: la nevera último modelo, la sombrilla más moderna y que cobije mejor, el bañador menos bonito, los niños (los juguetes para la arena de los niños), los suegros (o abuelos, según como se mire), la colchoneta hinchable, la crema bronzeadora, los pies de pato, el paté que se derrite con el calor, porqué hace calor en verano eh?...

En verano los mosquitos pican más (son más sangrientos) y hace calor, demasiado calor..., se lava más ropa y se duermen menos horas, durante un mes de verano no se trabaja pero se gasta más y de nuevo, vuelve a hacer calor, mucho calor...

En verano hay rebajas pero también las hay en invierno no?, las noches son demasiado cortas (igual q las mangas), las enfermedades se sufren el doble y nos invaden los guiris, sube la gasolina y el tabaco, en verano siempre hacen las mismas series y repiten los mismos malditos programas de siempre y de nunca..., en verano las cosas se derriten y la factura del h2o es más elevada, las cucarachas se pasean como por su casa en cualquier casa donde haga calor (la mayor parte de casas no están hechas para el verano), hay incendios y hace calor, demasiado calor...

Dícen que en verano se liga más, discutible. También hay más rupturas sentimentales y robos en los pisos. Las estadísticas por accidentes de tráfico aumentan desconsiderablemente, en verano y, además, hace calor, demasiado calor... prefiero el invierno, ale hop!

Ah me olvidaba..., salvaré también a las estrellas.

01 agosto 2005

Despertares

Una vez, en la noche, soñé que soñaba contigo, soñé que bailábamos juntos y que teníamos el mundo en nuestras manos. Soñé que corríamos a través de un campo de flores y de un gran salto, alcanzábamos la Luna. Una noche soñé que las estrellas jugaban con nosotros, que nos ponían el vello de punta. Soñé que una extraña luz nos cegaba la vista y nos quedabamos dormidos... Una vez soñé que soñaba contigo, y cuando desperté, de repente, me dí cuenta que ya te habías ido...

El final

Cuanto más cerca estás del final, más tienes que decir. El final es sólo imaginario, un destino que te inventas para seguir andando, pero llega un momento en que adviertes que nunca llegarás allí. Es probable que tengas que detenerte, pero será sólo porque te ha faltado tiempo. Te detienes, pero eso no quiere decir que hayas llegado al fín.

29 julio 2005

Un banco muy especial

Cuenta la historia que, no demasiado tiempo atrás, existió un banco solitario en el que nadie se sentaba, el porqué? todavía nadie ha podido averiguarlo aún. Unos decían que por ser no demasiado cómodo y por su frialdad, otros, afirmaban que una vez sentado en él, una extraña sensación de malestar lograba apoderarse de uno hasta tal punto que, tras pasados unos instantes, todo tipo de infortunios y calamidades provocaban en uno las mayores desgracias nunca imaginadas... Lo cierto del caso es que, efectivamente, nunca nadie se sentó en él, de momento... ...y todavía yace allí, solitario, triste, sin compañía, inmóvil e inmune ante el paso del tiempo... nunca existieron los días con sol ni las noches estrelladas para aquél pobre banco, nunca tuvo amigos con quién charlar ni enemigos con quién enfrentarse... Pasaron los días, los meses, los años y, abandonado ante su soledad, cansado de esperar eternamente, un buen día recibió la inesperada visita de una inocente niña, dulce y risueña que en cuestión de pocos segundos se había sentado encima de él, de pronto, el cielo se abrió apartándose entre las nubes, ya asomaba el sol y los pájaros revoloteaban por encima de los dos, la brisa del mar ya les hacía compañía y una bonita melodía de piano se oía allá a lo lejos. Cuenta la historia que, no demasiado tiempo atrás, existió un banco solitario que ya nunca más lo fue...